Los embarazos son una parte sumamente común en la vida de todos nosotros. Desde que somos niños estamos familiarizados con ellos, ya sea por nuestros hermanitos, primos o por los hijos de amig@s de nuestros papás. Crecemos teniendo noticias cotidianamente de que gente cercana a nosotros está embarazada, es parte de nuestra vida y de nuestra rutina.

A pesar de esto, hay algunos embarazos que nos causan más sorpresa y llaman más la atención que otros, por las circunstancias en las que se llevan a cabo. Estoy seguro de que mi caso encaja más bien en esta segunda categoría, y esto se debe, a que mi embarazo es el de un hombre, gay y soltero.

Salvador: hombre, gay y soltero, que muy pronto será papá.

Estoy consciente de que ninguna de las tres características hace sentido, cómo puede ser que: 1 – hombre, 2 – gay y 3 – soltero, esté esperando un hijo. Pues por más irreal que parezca, esta es mi historia, la historia de un hombre de 31 años que está convencido de que la paternidad es parte fundamental de su camino, y que a pesar de no ser el camino convencional, ha buscado alternativas para convertirse en padre.

Los sueños son más grandes que los miedos.

Seguramente, después de leer estos párrafos tendrás muchas preguntas sobre los cómo, cuándo, dónde y con quién se realizaron las cosas, pero dejaré para futuras ocasiones el explicar médica, legal y psicológicamente, cómo llegue al punto en el que estoy, a cinco días de que nazca mi hijo.

Salvador tendrá un niño.

Hoy, en lo que me quiero centrar es en demostrar que no hay imposibles, que cuando los sueños son más grandes que los miedos, puedes llevar a cabo lo que te propongas. La semilla de la maternidad y la paternidad existe en los destinos de algunos de nosotros desde que nacimos, así que si tú que estás leyendo esto, sientes que tu llamado en esta vida es ser madre o padre, pero no encajas en los convencionalismos de la familia tradicional y de cómo se debe llevar a cabo un embarazo, quiero decirte que es posible realizar tu sueño, que quizá no será tan fácil como para otras personas, que requerirá mucho esfuerzo, tiempo, paciencia y desvelos, pero que en el momento que escuches por primera vez el corazón de tu bebé, te darás cuenta que todo valió la pena, te darás cuenta que lo volverías a hacer una y otra vez, te darás cuenta que esa semillita e inquietud que tenías respecto a la maternidad o paternidad, no era más que tu propia intuición dictándote tu camino, diciéndote calla la mente y escucha al corazón, sigue tus instintos, tu sueño es posible.

Salvador

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