El primer día de clases es un suceso no solo importante, sino impactante en la vida familiar. Tal vez como papás nos entra la nostalgia de ver a nuestro bebé crecer y convertirse en “niñ@ grande” al verlos dar este gran paso.

Comenzarán una etapa completamente nueva en un ambiente desconocido y lejos de nosotros, con nuevas responsabilidades, horarios y actividades. Por lo mismo, creo que es importante que lo celebremos como uno de los eventos que serán parte del primer gran paso hacia su independencia, donde le esperan experiencias increíbles.

En algunos casos nos enfrentaremos con episodios de resistencia y llanto, los cuales son comunes durante el primer mes de clases y de cada ciclo escolar, y su duración varía en cada niño, dependiendo de cómo sea manejada la situación. Recuerda que los cambios no serán experimentados exclusivamente por tu hij@, sino por ti y probablemente por toda tu familia, así que te dejo unos consejos que pueden ayudarlos a prepararse para hacer más amigable ese momento:

– Hablar con ellos de manera transparente acerca de los cambios que van a presentarse.

– No transmitirle tus temores: aunque seguramente también te preocupan mil cosas (sobre todo cuando son muy chiquitos), intenta reservártelas para ti y concentrarte en que comprenda los beneficios que obtendrá al ir a la escuela (aprender cosas, hacer nuevos amigos, divertirse, etc.), para que pueda tomarlo como lo que es, un proceso emocionante y de lo más normal.

– Planear nuestras nuevas actividades: esto en verdad hace toda la diferencia, aunque se piense que el llevar a los niños a la escuela nos da un poco de tiempo libre, no es así: ir al súper, preparar el lunch, levantarlos temprano, alistar uniformes, preparar desayuno, recogerlos, ayudarlos en la tarea, y otras mil actividades te esperan. Por eso es súper importante que tomes en cuenta todo y prepares un horario en el que tengas el tiempo suficiente de hacer todo.

– Implementar los nuevos hábitos con anticipación: puedes comenzar a modificar sus horarios de manera gradual, para que tenga suficiente tiempo de acostumbrarse y no le sea tan difícil.

– Ayúdalo a familiarizarse con los nuevos espacios: acompañarlo a conocer la escuela antes del inicio de las clases los ayuda muchísimo, ya que, de alguna manera, comienzan a familiarizarse con su nuevo espacio y hacerlo en compañía de personas conocidas facilitará el proceso.

– Que la despedida sea corta y ocurra antes de llegar a la entrada del colegio.

– No mentirles para evitar que llore: decirle que nos quedaremos afuera de la puerta, o que solo lo dejaremos unos minutos en la escuela, aumentará su inseguridad y alargará el proceso de aceptación de esta nueva dinámica, porque todo el tiempo estará esperando por nosotros en lugar de disfrutar de su nuevo ambiente.

– No amenazarlo ni premiarlo para contener sus episodios de llanto.

No olvidemos que nuestros niñ@s suelen aprender muchas cosas de nosotros. La seguridad y confianza que les transmitamos en esos momentos (aunque nos estemos muriendo de nervios), puede hacer toda la diferencia en su experiencia.

¿Y ustedes ya están listos para el regreso a clases?

Besos

Cris 😊

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